Programas del Hogar San Camilo

 

Con las ayudas en Hogar San Camilo lleva a cabo los siguientes programas:

* Albergue

* Camilos Vida

* Estimulación Temprana

* Vida Feliz

* Visita domiciliaria

* Alumbrando una vida.

* Tratamiento antirretroviral de gran actividad (TARGA)

* Adolescentes

* Centro de Escucha

* Sensibilización y prevención

* Necesidades no cubiertas / Nuevos proyectos

 

Albergue:

Este programa fue el primero en implementarse, en 1995, para acoger y ayudar a varones adultos con VIH/SIDA, necesitados de soporte emocional, físico, espiritual y  familiar. El propósito es el de lograr su recuperación a todos estos niveles y reintegrarlos en su medio social y familiar. La capacidad de albergue es de 16 personas y los motivos que les llevan  a solicitar participar de la experiencia del albergue es la discriminación, el estigma y el aislamiento que sufren

Durante su estancia, se les ayuda a retomar su vida, a enfrentar la enfermedad con valentía y dignidad y a continuar la lucha por la vida. A través de talleres, encuentros vivenciales y charlas formativas se pretende generar cambios en el estilo de vida, mejorando su alimentación, higiene y actitudes. Además, se les brinda calidez humana para que se sientan en familia.

Como en cualquier hogar los albergados son responsables de la limpieza y del cuidado de sus habitaciones y del jardín y otros ambientes comunes. También se  trabaja con las familias a través de encuentros y charlas que les ayuda a entender la enfermedad aceptando al familiar seropositivo. Así, a lo largo de los trece años de vida del programa han pasado más de 550 albergados.

        

Camilos Vida:

Se inició en 1997 con la finalidad de brindar leche maternizada a los recién nacidos de madres seropositivas, evitando así el contagio del VIH a través de la leche materna. Gracias a este  programa, y hasta el momento,  más de 600 madres lograron tener un niño sano. La mayoría de los beneficiarios vienen de los diferentes distritos de Lima y Callao y algunos de provincias. La leche se distribuye semanalmente, los  miércoles. Actualmente se provee de leche maternizada no sólo a los niños de hasta seis meses, donde la alimentación es exclusivamente con leche, sino que se amplía a niños de hasta dos años y medio para garantizar su buen desarrollo, basándose en el derecho del niño a crecer sano.

El programa no consiste sólo en repartir la leche, sino que las madres participan de distintas actividades destinadas a fortalecerlas y formarlas en la atención de sus hijos, y así son dirigidas por distintos profesionales (psicólogas, médicos, obstetrices, asistentas sociales). Mientras, los voluntarios se ocupan de cuidar a los niños en la sala cuna del Hogar.  Tiene un papel muy importante lo espiritual y religioso, que se desarrolla con charlas, eucaristía y unos días de retiro. Más de 800 niños se han beneficiado del programa desde su creación.

 

Estimulación temprana:

La madre juega un rol fundamental en el desarrollo del niño: es ella quien le enseña a comer,  a caminar,  a lavarse, a hablar y entender, a relacionarse, a rezar etc... El objetivo de este programa es fomentar y fortalecer los vínculos madre-hijo, con frecuencia afectados por el temor de la madre a contagiarle la enfermedad. Está dirigido a madres que viven con VIH/SIDA y sus niños menores de 36 meses que presentan un déficit en algunas áreas de su desarrollo psicomotor y/o cognitivo. Déficit que puede ser debido a una falta de estimulación por parte de sus progenitoras, o al efecto del virus o de los medicamentos que reciben las madres durante la gestación como profilaxis de la infección del niño durante el embarazo y el parto.

Para fortalecer el vínculo madre-hijo se realizan sesiones grupales, en las que se favorece la participación de la madre, y del padre cuando está presente, quienes aprenden a valorar más su papel, indispensable para el desarrollo armónico e integral de su hijo, permitiendo, todo esto, que se mejore el nivel de autoestima y del autocuidado de la salud. La estimulación temprana favorece un adecuado desarrollo del niño y disminuye la posibilidad de futuros problemas de aprendizaje y posteriores fracasos escolares.

Vida Feliz:

Los niños enfermos venían al Hogar con sus padres, u otro familiar en el caso de los huérfanos, en  busca de una esperanza de vida. La mayoría, llegaban desnutridos,  tanto por la enfermedad como por las condiciones de pobreza en las que viven. Así, el 17 de abril de 2003 se puso en marcha este programa, en principio de alimentación, para  complementar su dieta insuficiente. Estos niños tienen unas necesidades especiales; una correcta alimentación tiene un papel fundamental en su crecimiento y calidad de vida. Cada martes reciben un almuerzo equilibrado y un paquete de víveres para su alimentación semanal en sus casas.

Poco a poco, el programa se ha ido ampliando, de modo que actualmente, los niños reciben atención médica, psicológica, nutricional y cuidados de enfermería. La asistenta social mantiene un continuo diálogo con la familia, interviniendo en los casos necesarios. Se realizan visitas hospitalarias cuando los niños están ingresados, ofreciendo apoyo moral, psicológico y espiritual, así como una eventual ayuda en medicamentos y/o material médico, ya que en el hospital todo el material que usa el enfermo tiene que pagarlo éste, incluidos los termómetros, equipos de transfusión, sueros y por supuesto, medicamentos.

Además, se desarrollan talleres y charlas educativas y momentos recreativos con la familia en su conjunto. Durante las vacaciones de verano, se organizan viajes de esparcimiento y educativos a diferentes lugares, donde disfrutan de un clima saludable, y donde aprenden a convivir.

También hay actividades para las madres o abuelas cuando las primeras han fallecido: charlas, talleres y dinámicas grupales dirigidas por los profesionales  (psicólogos, trabajadora social, etc.) para aprender a mejorar la calidad de vida de los niños.

Actualmente están en el programa 79 niños (con sus familias), cuyas edades van del año y medio a los 14 años.

      

Visita domiciliaria:

Muchos enfermos, niños y adultos,  se encierran en sus casas por miedo a ser señalados o mal atendidos en los centros sanitarios, con lo que no acuden al médico. A veces mueren sin que nunca hayan sido valorados por uno. La necesidad de apoyo que tienen las personas viviendo con VIH / SIDA (PVVS) y la urgencia de racionalizar sus pocos recursos económicos, hizo que en el año 1999 se comenzaran las primeras visitas domiciliarias para darle forma definitiva en el año 2000 con la ayuda de ANESVAD. Su objetivo fue brindar una luz de esperanza a todas estas personas. De este modo, las PVVS reciben atención integral (médico, enfermera, asistente social, psicólogo, obstetriz, nutricionista, apoyo espiritual y moral) en sus propios hogares.

La asistencia domiciliaria no sustituye a la atención hospitalaria, sino que la complementa. De hecho, siempre se insiste en la importancia de los controles médicos, analíticos, de su seguimiento en su centro sanitario u  hospital. Muchas veces lo más importante, lo que más valora el enfermo, es la compañía, la escucha que se le brinda.

Diariamente parten del Hogar dos equipos multidisciplinarios para visitar unas 25-30 personas, 400 familias al año. Hoy en día, el programa de Visita Domiciliaria se encarga del soporte de más de 700 personas y, hasta la fecha, más de 20.500 han sido visitadas.

     

Alumbrando una vida:

La maternidad en mujeres con VIH está cargada de  temores y sentimientos de culpabilidad, provocando en algunos casos el abandono de sí mismas y de la vida que llevan dentro. La transmisión vertical, es decir, durante el embarazo y parto, es la principal vía de contagio del VIH en los niños. Por ello, en mayo de 2004 el Hogar apuesta por una vida sin virus para los niños que están por nacer de madres seropositivas e implementa este programa con el lema “que nazca un niño sano”. El programa brinda soporte emocional y espiritual, apoyo nutricional y asistencia médica a todas las gestantes, que en su mayoría son de muy bajos recursos económicos y sociales. Hasta el momento, el programa ha brindado apoyo a más de 35 madres, de las cuales 15 ya han dado a luz cumpliendo con todas las recomendaciones transmitidas a lo largo del programa.

La mayoría de las mujeres se enteran del diagnóstico al quedarse embarazadas, cuando en el centro de salud se les hace el primer análisis de sangre. Es entonces cuando desde el centro de salud las remiten al Hogar. Allí suelen llegar con una fuerte carga emocional, por lo que son acogidas por dos consejeras seropositivas que les dan el soporte emocional que tanto necesitan y las orientan sobre todo lo que tienen que hacer para que lleven la gestación de una manera adecuada. Además, una obstetriz va a seguir todo el proceso.

El programa brinda una asistencia completa; pasan semanalmente por controles médicos y nutricionales, participan de la estimulación prenatal, de charlas educativas así como de talleres de manualidades para prepararse a la llegada del bebé.

Los controles médicos en la mujer con VIH deben continuar después de la gestación y es responsabilidad de cada una. El Hogar busca concienciar a la mujer sobre la necesidad de realizar las pruebas de control para evitar cualquier enfermedad al niño, amparándose en el derecho del niño a nacer sano.

   

Tratamiento antirretroviral de gran actividad (TARGA):

El Hogar, gracias a su trayectoria en la atención y acompañamiento de las PVVS (buena alimentación, cuidados y cariño), se ha ganado la estima de la gente, de las autoridades públicas y de la Iglesia. Desde el 17 de Noviembre de 2004, gracias al Fondo global de las Naciones Unidas y en convenio y con autorización del Ministerio de salud, el Hogar es uno de los centros autorizados para administrar Tratamiento antirretroviral de gran actividad (TARGA) a adultos con VIH/SIDA.

El equipo multidisciplinario del programa tiene en la actualidad unas 340 personas que siguen tratamiento y seguimiento médico mensual. Existe además una lista de pacientes en espera para ser tratados, a los que se les proporciona seguimiento médico semestral. También se organiza un seguimiento más frecuente en caso de emergencia, enviando al equipo de visita domiciliaria. La ayuda que se les brinda con los antirretrovirales  es de gran importancia porque  la gran mayoría de estas personas son extremadamente pobres y en ningún momento hubieran podido acceder a estos medicamentos. Además, estas personas asisten periódicamente a talleres de derechos, nutrición, psicología, farmacia, así como otras temáticas importantes para poder enfrentar con dignidad y serenidad su vida.

Adolescentes:

Al prolongarse la esperanza de vida de los niños con VIH/SIDA, nació en el 2005 este programa con el fin de formar un grupo de líderes juveniles (enfermos de SIDA o hijos de enfermos). El objetivo es formar futuros interlocutores en la lucha contra el SIDA,  fomentar la autoestima, la comunicación y los valores, así como la tolerancia ante situaciones difíciles.  Para ello se realizan talleres formativos en temas médicos y psicológicos, se fomentan las habilidades sociales mediante clases de música y talleres de  teatro y expresión corporal y acciones solidarias fuera de la institución. Actualmente participan once varones y diecisiete mujeres, cuyas edades están entre los 12 y  17 años.

Centro de escucha:

Es un espacio importante para la persona que acude al Hogar, especialmente si se encuentra enferma, ha perdido un ser querido o se siente sola. Se trata de un servicio de atención emocional y espiritual al que puede acudir la persona sola o con sus amigos y/o familia. Este programa ofrece apoyo, comprensión y orientación a la persona con VIH y a sus familiares, promoviendo su autonomía y responsabilidad. Se emplean para ello técnicas de counselling y  de relación de ayuda, que serán individualizadas según a las dificultades (maltrato, consumo de alcohol, violencia)

Sensibilización y prevención:

La sensibilización es parte del compromiso del Hogar San Camilo tanto con las personas seropositivas como con la sociedad en general. Este programa se inició en mayo de 2006 y se consolidó realizando contactos con centros educativos, parroquias y otras instituciones, con el fin de concienciar a la comunidad, y brindar información y  educación sobre la problemática del VIH/SIDA tanto a los jóvenes como a los adultos. Cada año el equipo del programa visita más de 20 centros educativos, llegando a un promedio de 5.300 alumnos, 5.300 padres y 400 docentes.

Se ha creado un grupo de Promotores Juveniles voluntarios, portadores de un mensaje de solidaridad y de no discriminación, cuya misión será generar un efecto multiplicador en el mensaje de prevención y sensibilización/solidaridad respecto al VIH/SIDA.

Con ellos se realizan visitas al Hogar para participar en las actividades, reuniones periódicas, campamentos de formación y educación y se les involucra en actividades solidarias. Hasta la fecha, se ha cubierto una población aproximada de 13.296 adolescentes, 9.466 padres de familia y 1.300 docentes provenientes de 47  colegios. El objetivo es disminuir al máximo el riesgo de transmisión del virus. El HSC además de promover el uso del preservativo, promueve el respeto y la fidelidad en las relaciones de pareja, el retraso en el inicio de las relaciones sexuales y hace hincapié en reforzar la comunicación de los padres  con sus hijos. Para conseguirlo,  se realizan talleres para padres, otros para alumnos, actividades de formación para docentes, promueven el desarrollo de la investigación en conductas de riesgo de los  adolescentes en relación a VIH.

Necesidades no cubiertas / Nuevos proyectos:

Tras 13 años de experiencia y de servicio a las personas más necesitadas, más de 3.000, seguimos compartiendo el dolor y descubriendo grandes necesidades que habría que abordar:

  1. La situación de los niños huérfanos del SIDA. No existe ningún recurso para estos niños que se ven obligados, en muchas ocasiones, a vivir en la calle o que no pueden ser atendidos con la mínima atención por los familiares que puedan quedar.

  2. Las extremas condiciones de vida a la que lleva la carencia de agua potable y saneamiento. Podemos solucionar esta situación con una filtradora de agua, almacenes de plástico, letrinas, etc. En la adecuación de estos elementos participarían los propios afectados.

  3. Oficina de la Solidaridad. Podríamos crear un servicio de promoción de la solidaridad para aglutinar todas las actividades que ya se desarrollan en esta línea (presentación de proyectos, gestión de donaciones, búsqueda de recursos...) y conseguir de esta manera una gestión más eficaz de los ingresos que permitan financiar la estructura mínima del Hogar.

  4. Albergados. Con 5€ al día, la vida de una persona puede cambiar radicalmente. Eso es lo que cuesta mantener a un albergado en el Hogar San Camilo.